Software libre como politica de Estado en Bolivia

Estas semanas ha surgido un importante debate sobre la reciente decisión del Estado boliviano de adoptar tecnologías libres y estándares abiertos como política de Estado. La postura que a marcado esta discusión ha sido que existen varias opciones de desarrollo tecnológico, y que el Estado no debería cerrarse por una sola “tendencia”. Este artículo pretende ser un aporte en la comprensión de lo que  son y como funcionan las tecnologías libres, ya que en el mencionado debate se puede observar la falta de información y los prejuicios que existen sobre este tipo de tecnología, lo que la hace parece desfavorable o no eficiente para el Estado.

Este artículo no tiene la intención de responder a ninguna declaraciones surgidas en la discusión, pero creo que es importante analizar lo que implica la medida de migrar el Estado a tecnologías libres en un plazo de 7 años, a partir de aclarar algunos criterios vertidos, como ser: el monopolio del software libre en el Estado, su falta de madurez como tecnología y su fracasos en otros países. Para esto quiero hacer un paralelismo con el fin de explicar mejor el tema.

Drinking mocochinchi in market in La Paz
Puesto de venta de mocochinchi, plaza San Francisco.

Supongamos que el Estado decide, en todos sus niveles, promover el consumo de bebidas caseras, por ejemplo el mocochinchi (bebida tradicional boliviana), promoviendo así el no consumo de otras bebidas de transnacionales extranjeras. De inicio suena descabellado pensar en esto, como es posible que el Estado margine así a la industria. Adicionalmente pone reglas claras, como que toda bebida debe entregar la receta, la cual puede ser estudiada, modificada y distribuida bajo las mismas reglas.

Analicemos con detalle, al ser el mocochinchi una bebida de fácil preparación y donde todos podemos conocer la receta, en realidad lo que está haciendo el Estado es abrir una industria en la que todos los bolivianos podemos participar, ya sea con una empresa artesanal que distribuya la bebida en pequeñas bolsas, o una industria que embotelle y distribuya diferentes preparaciones de mocochinchi. Esto abre paso a que todos los que compartimos la receta la mejoremos y re inventemos sobre la misma, dando a todos la oportunidad de jugar y crear recetas gracias a que el Estado invertirá recursos para fomentar la producción y consumo de esta bebida. Esto no podría ser posible con el producto de una transnacional, que podría iniciar acciones legales por el empleo del nombre que a patentado para la bebida en un nuevo producto. De esta forma no hay espacio de creación e innovación, ya que sólo se puede optar la distribución de la misma, lo que implica que el dinero recaudado va a la transnacional y no se queda en el país donde se vende.

Abre el espacio a que otras recetas se usen y compartan de la misma forma, incluso que estas nuevas recetas puedan ser usadas en otros lugares el mundo gracias a que todos pueden compartirlas.

Pensarán que es un ejemplo ridículo, pero pasa lo mismo con el software libre en relación al privativo. El uso de software libre, como el refresco casero, nos permite a todos ser participes del desarrollo de la tecnología. De esta manera, cuando un Estado apuesta por este tipo de tecnología, apuesta por el desarrollo tecnológico de su país. Así lo que propone el Estado boliviano es pasar a ser actores y creadores de tecnología y dejar de ser usuarios-consumidores o simples distribuidores.

El software libre es del mundo, el software libre por el modelo de licenciamiento, nos vuelve dueños del mismo pudiendo decidir que queremos hacer con el. Esto ha generado comunidades mundiales que aportan a su crecimiento y generan soluciones tecnológicas en todas las áreas. Por tanto, al tomar el Estado Boliviano la medida de migrar a esta tecnología, apoya a nuestros “tecnólogos” a sumarse a este movimiento mundial, aportando desde Bolivia con capital social, y la inversión.

Esclarecimiento en torno algunos criterios en debate

Se ha afirmado que al software libre le falta madurar. Después de trabajar muchos años con esta tecnología, creo que lo que se entiende como inmadurez es justamente lo que la hace atractiva y es que al ser abierta podemos crear, mejorar. Actualmente Argentina, Ecuador, Venezuela y Brasil en la región están adoptando políticas similares, sin mencionar al resto del mundo. La colaboración tecnológica entre países se hace viable gracias a que todos somos dueños del software.

Hay una mala comprensión también cuando se plantea que el software libre no es gratuito. Aunque existen costos involucrados en su desarrollo e implementación ya que se paga por el trabajo de desarrollar en implementar soluciones, dentro de este modelo de negocio no se cobra licencias de uso, como ocurre en el software privativo, de cuyo pago solo se queda en Bolivia menos de un 30% y el resto se va al extranjero (solo el pago por el uso, sin contar con ningún servicio). Al optar el Estado por el software libre, se está optando por invertir en la industria tecnológica del país, por invertir en las empresas nacionales y finalmente en formar nuevos mercados en diversas áreas, sobre todo en aquellas donde el desarrollo tesnológico es aun limitado.

Se ha afirmado también que esta medida genera monopolio. Esta aseveración puede ser fácilmente refutada si se comprende como el Estado la adquiere el software y el tipo de usos que puede hacer de el, ya que hay un cambio en el modelo de negocio. A partir de la utilización del software libre en el Estado se abren puertas para apoyar el desarrollo tecnológico en todo el país, con oportunidades de participar desde Bolivia en el desarrollo tecnológico mundial, aportando con los conocimientos y las propuestas surgidas en el contexto boliviano. Trabajar con software privativo es lo que en realidad genera monopolio, ya que, cuando se compra uno de estos productos no es posible involucra a por otra empresa en el uso o manejo, siendo la única opción cambiar de producto. Con el software libre tenemos la opción de escoger con quien queremos trabajar, ya que el código fuente pertenecerá al Estado y por ende a todos los bolivianos.

Ya se han dado pasos importantes, aunque lentos, en dirección a la adopción de esta tecnología, uno de ellos, que marca un hito es el acercamiento a las comunidades nacionales al Estado para proponer y ofrecer  el trabajo conjunto para avanzar en el proceso de adoptar tecnologías libres en el Estado, insertando un nuevo esquema de participación ciudadana, aportando al desarrollo dentro y desde el país en el área de tecnología.

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